16 de marzo de 2012

Especialista en derecho

aún recuerdo cuando me preguntó una amiga si es que iba a seguir estudiando después de la licenciatura. "Ni loca", pero de repente me di cuenta que no, que loca estaba si no lo hacía, sobre todo porque vivimos en un país donde ya cualquiera es licenciado, pero gana bien poquito, pues ya entonces hay que ser maestro en derecho o doctor en derecho o algo más que licenciado. Por eso decidí que tenía que estudiar una especialidad.


Y entonces me levanté todos los días a las 5 de la mañana a prender el boiler y a correrle para bañarme y al coche y por insurgentes sur y llega a CU y correr y correr para llegar a una banca a escuchar clase. Algunas muy buenas, otras no tanto, pero lo cierto es que tras un año y medio de ese ajetreo mágico, cómico, musical hoy fue mi examen general de conocimientos en donde con una semana únicamente los 3 sinodales nos dieron tema para en una semana desglosar una tesina. Me la rifé. El examen estuvo de poca, una de las sinodales me odiaba pero creo que le contesté bien. Y entonces pues no me quedó de otra más que seguir y hablar como abogada.


Pero al sinodal al que le tenía más miedo comenzó diciendome: Pues, déjeme decirle que a su ensayo lo encuentro más humanísitico, la verdad es que no leo en él conceptos jurídicos ni sus argumentos lo son.


Zaz.


Pensé mil y un cosas: Que yo no había nacido para ser abogada que de seguro me regañaría por no tener un argot jurídico ni hablar como los abogados coyoteros. No sé.

Pero él continuó: Pero por eso le haré tres preguntas... Yo contesté confiada y segura. Vi su expresión, como que lo convencí...


Y me convencí a mi misma de que no se necesita tacón alto y falda de tubo ni blusa de transparencia para ser una buena abogada, lo que se necesita es saber y yo sé.


Se quedó pensativo y a mí parecer, lo que contesté, de seguro lo hará pensar que no todos los abogados somos cuadrados ni pensamos igual. ¡Y qué bueno!

Atte,

Esp. en DI Lenna Magallanes.

8 de marzo de 2012

Post-Grado

Recuerdo perfectamente que la hippie come flores que era antes de salir de la universidad decía: Bueno, yo nada más haré la licenciatura y listo.

Todo porque no creía en eso de que los títulos nobiliarios te hicieran ganar dinero. Pero resulta que en México sí. Y que de cada 100 personas que entran a la primaria, sólo 2 terminan con un grado de post-grado.

Por eso y porque mi jefe para decidir entre dos excelentes abogadas que planeaban NI SIQUIERA quedarse con una plaza sino cubrirla por 3 meses, decidió así: Pues que se quede la que tiene la maestría.

"La que tiene la maestría" esa, tiene un nombre pero ¡No importa! Porque tiene maestría.

En fin, sólo vine a desahogarme. Estoy a la mitad de mi segundo ensayo de tres que tengo que hacer en menos de 13 días. Nos dieron 312 horas para dormir, comer, trabajar y escribir 30 hojas MÍNIMO para poder presentar un examen de grado, en arial 12 A ESPACIO SENCILLO. Mis dedos se quejan amargamente.

Lo peor es que no me da miedo el examen, me da miedo quedarme dormida en este teclado.
Todo sea por traicionar mis ideales de hippie come flores.

Y si tienen memoria, olviden que leyeron este post malísimo.

Gracias.

24 de febrero de 2012

When you feel so tired but you can't sleep

¿Qué se hace cuando estas tan cansada de pensar pero no tienes sueño y tampoco ganas como para terminar de leer un libro? Cuando vuelves a sentir que las cosas están, sencillamente fallando. Como si hubiera un pequeño error en tu sistema que no te permitiera pensar las cosas detenidamente, o por lo menos no en la forma en la que quisieras.

Quisiera echarle la culpa a la monotonía pero lo cierto es que no es tan así.

Lo cierto es que quizá he dejado de producir magia.

Y cuando te lo dicen sin metáforas, cómo que sí duele un poco.

Hubo un momento hoy por la tarde, mientras tomaba una ardiente taza de café en el nuevo restaurante vegetariano que conocí en la Roma, el viento movía cautelosamente las hojas de los árboles y parecía por unos momentos que ningún ruido podía intervenir entre mi cabello y el viento. Fue mágico.
Un instante, como si por meses hubiera estado esperando que eso pasara, que esos escasos 3 segundos sucedieran.

Luego, regresé a la oficina y todo volvió a ser tan ordinario...

Como si tuviera que comenzar de cero, otra vez; pensando ahora en probablemente volvería a tener unos tres segundos como ese. Pero ¿Y si no?
Me invadió el miedo. Un miedo más intenso que cuando estoy en un cuarto sin ventilación y muy encerrado, algo mucho más intenso. No pude calmar mi corazón por breves instantes que me parecieron una eternidad.

Una compañera de trabajo, mientras alzaba los oficios que quedarían en un expediente, alcanzó a ver mi tatuaje. Hoy que es viernes y traigo jeans.

- ¿Cuántos tatuajes tienes?
- 1579.
- Pensé que sólo tenías uno.
- Es que hay 1578 cicatrices en mi cuerpo que sólo yo puedo ver.





...



31 de enero de 2012

El mar y yo.

El nuevo amor de mi vida es el mar del Caribe.

Tenemos una relación muy bonita que empezó el año pasado, mientras me cobijaba en el mes de mayo y me atrajo hacia él con una promoción de 500 pesos el boleto de avión y una tarjeta de descuentos de Scotiabank donde el hotel, no de 5 estrellas sino diamante, me hizo admirarlo desde que el botones subió mis maletas al cuarto majestuoso que no me había costado absolutamente nada.

Fue amor a primera vista, lo reconocí en ese instante en el que su azul aqua me inundaba los ojos de una manera estrepitosa. Supe que estabamos enamorados cuando al meter mis piecitos en su espuma, lo sentí frío pero al llegar a la cintura y estar a metros de la costa, logré confiar en él y dejarme llevar por su leve va y ven con una dulzura exquisita que me conquistó. Me amaba y podía sentirlo. Su arena suave me lo decía a cada paso que daba, yo no necesitaba que me lo dijera, él lo hacía y yo lo amaba.

De pronto, cerré los ojos y me dejé llevar por su olor fresco de brisa, por su sabor a sal y su transparencia, nunca fue siquiera capaz de decirme una mentira. Nos fuimos honestos todo el tiempo: Yo no sé nadar, le decía y él de manera tierna me decía: No lo necesitas conmigo. Y yo lloraba de ternura porque sabía que nos amábamos.

Tuvimos que separarnos y para mi fue demasiado duro el dejarlo. Pero pensaba en él todo el tiempo, mucho más cuando estaba sola y desolada por su ausencia. Sin embargo sabía que me aguardaba en su corazón como su amante.

Regresé el fin de semana pasado a sus brazos y fue como si nuestra relación no hubiera cambiado en absolutamente nada. Es más, hasta conoció a mis amigas, quienes ya lo quisieron de inmediato. Y yo feliz.


Ay Cancún! Cuanto te amo.

26 de enero de 2012

Yo nunca tuve un myspace

Este fin de semana me iré con un grupo de mujeres locas a Playa del Carmen, para festejar el regreso a la soltería de una de ellas y la verdad es que debo decirles que tengo miedo mil. Nunca me ha importado mucho que mi piel sea ¿Cómo decirlo? como de gallina con plumas, tal cual. Pero ahora, rodeada de mujeres que van por lo menos una vez a la estética a arreglarse las uñas y a sus sesiones de depilación por láser y tienen sus pesas para sus desayunos y toman litros de agua y van al gym y usan tacones de 12 centímetros y yo.




Yo que el lugar de medias de seda, uso de nylon.




Siento que podré vivir una catástrofe... O por el contrario, podría enseñarles las bondades de ser una hippie a lo Alanis Morrisette en los años 80's...




No, eso no creo que pase.




En fin, wish me luck.








P.D. El título de este post nada tiene que ver con su contenido. Tan parecido a la vida.

16 de enero de 2012

Los de enero

El viernes fue el cumpleaños de mi mejor amiga.

Me gusta llamarla así porque creo que sólo nos hemos peleado una vez, diferente de lo que hago con otras personas a las que decido llamarles amigas.

Fue como esperaba: Una peda de abogados. Creo que nunca me había sentido tan lejos de mi profesión como me siento ahora. No es sólo por el hecho de que no me gusta ir a papa bill's ni porque no me compre siempre trajes de pantalón y saco para cada día de la semana o que odie las zapatillas; me parece que me he alejado un poco de lo que se esperaba que fuera como abogada. Sin lugar a dudas me he acercado más a lo que yo quería ser. People 0- Lenna 1.


Hoy es cumpleaños de mi madre.

Le estoy agradecida de existir y ya las palabras no me alcanzan a describir lo feliz que me siento de escucharla feliz. Cada día la veo más joven y es como el aliciente que tengo de seguir por este camino, ya saben que todos "dicen" que si quieres tener una idea de como serás en el futuro, no hagas más que mirar a tu mamá. Y ella se ve lindísima. People 0-Lenna (y su mamá) 2.


Desde ayer tengo otro coche. Es como si ahora me transportara en una nueva órbita. Algo un tanto fantástico. Definitivamente cerré un círculo en mi vida. Uno más.


Este 2012 será muy determinante en mi vida y sigo con algunos temores respecto a eso pero mi nueva almohada me ayudará. Eso y "One and Only" de Adele, seguramente.

12 de enero de 2012

Yo debí haber escrito...

Estoy muy enojada.
Fui a ver "Siempre el mismo día" y me enojé tanto durante toda la película que no supe que hacer cuando vi el final que ya me esperaba.
La razón por la que me enojé tanto fue que esa película está basada en una novela, en un best seller... Un libro... Que debí haber escrito yo.

6 de enero de 2012

06/01/12

Este día me hace recordar una frase:

"Ay, los reyes".(*)



(*) Dicho por Lenna a los 6 años cuando su hermanita tenía dos y no la despertaba a las 4 de la mañana, cuando se levantaba a las 9:30 de la mañana sólo para ver qué le habían traído los reyes magos y volver a dormir para disfrutar sus regalos a las 11 o 12.


¡Feliz 6 de enero!

2 de enero de 2012

Muchas despedidas

A veces creo que en cada esquina voy a encontrarle. Como si los ciegos encontraran respuestas en las coladeras. Así de absurdo.


Me está matando tener dos blogs abandonados. Espero que eso cambie en este año. Y es que este año me gusta para muchas cosas. El pasado fue plenamente para cerrar círculos y estoy tan feliz de los resultados que a veces ni creo que fui yo quien azotó puertas en las narices de muchos. A veces me parece que me convertí en otra mujer, una mucho más interesante.


La vida debería ser por definición como las olas del mar: Un eterno ir y venir.

15 de noviembre de 2011

No se sabe.

La gente no usa el lenguaje para preguntarse cosas.

Se dicen lo que ya saben, se contestan con comportamientos.
Ix




Me siento un cúmulo de muchas cosas, la mayoría de ellas, del pasado.


Dicen que es cierto, que las cosas buenas se tornan cafés como las manzanas que se dejan mordidas encima de la mesa, porque ya no gustan, porque no probaron ser lo suficientemente buenas. Dicen. Y yo les creo. Mi deber no es entender todo lo que la gente dice, porque la mayoría de las veces, está equivocada.




Quizá sea culpa del invierno. Este invierno tan raro que nos ofrece rayos de sol que queman, ráfagas de aire helados, lluvias inesperadas; todo mezclado con las compras navideñas, el aguinaldo, el caos vial, la Navidad. El efecto traumático de la Navidad. Me parece que entonces sí soy parte de ese ejército de personas que se sienten vulneradas en sus sentidos con la llegada del fin de año. Todo puede pasar. Todo y nada.




Me quito los zapatos para sentir la fría duela, todo hace vorágine en mis recuerdos y luego me encuentro en la sala de un departamento de la Cuauhtémoc, con el ruido de circuito y los dejos de Polanco. Regreso a la ciudad como si fuera una mujer que estuvo viendo mucho tiempo el mar y el Distrito le es indiferente. Será que ya no la reconoce. Será que la olvidó con el tiempo.




Porque el tiempo desgasta y erosiona. Hace ruido en las entrañas, como cuando tienes hambre pero sabes muy bien que ya comiste. Que no es eso, que es otra cosa.




Y qué ganas. De desaparecer y regresar a ser esa mujer, la loca que veía el mar, indefinidamente.