31 de octubre de 2011

¡Mis Ojos!

Devuélveme mis ojos, los necesito para ver. Todo es borroso y lastimoso. Deseo llorar pero sin mis ojos, no tendría lágrimas.


Ando a tientas, sería mejor ir a gatas, pero el miedo me invade, me aferro a una de las paredes del lugar incrédula de lo que ha pasado.


Toco mi rostro y sólo puedo sentir los dos agujeros a la altura de donde se supondría debería haber una mirada...


Ver, sólo quiero ver.


La oscuridad me atemoriza, la soledad me ataca con una daga mortal. Deseo mirar de nuevo los colores y pretender que todo está bien. Quisiera ser capaz de levantarme y andar con una guía pero tranquilamente me doy cuenta de que no tengo a nadie, estoy sola.


¡Mis ojos! ¡Regrésame mis ojos!


.
.
.
.




Recuerdo cuando dijiste que lo más bonito de mi, eran mis ojos. Grices. ¿Quién tiene hoy en día los ojos de ese color? Repetías.


Y yo feliz porque me hacías creer que era cierto. Y yo satisfecha porque mi corazón entonces ya te pertenecía, había entrado tu amor por mis ojos y cuando te fuiste...


... Te los llevaste...


...Aunque a mi me gustaría creer que yo te los regalé...